Llegó la pascua: Cristianismo, socialismo y capitalismo

Publicado el 30 Marzo de 2018
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Por Rodrigo-Germán Araya de Castilla. Twitter @Obstetor   

En Jesús Dios se hizo pobre y rechazado por todos. Fue insultado y finalmente vencido por toda clase de poderes. No fue cura, ni obispo. Fue sencillamente un hombre pobre del pueblo que hablaba de Dios como padre y que por ello fue justiciado.

“Aquí estoy para incitarles a la hazaña de reconstruir la nación chilena tal como la soñamos. Un Chile en que todos los niños empiecen su vida en igualdad de condiciones, por la atención médica que reciban, por la educación que se les suministre, por lo que coman”. Estas palabras fueron pronunciadas por el Presidente Salvador Allende, el primer presidente marxista en el mundo que es elegido democráticamente, en este caso por el pueblo chileno. Asesinado brutalmente en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, liderado por los traidores Augusto Pinochet Ugarte, Gustavo Leigh Guzmán, Toribio Merino Castro, César Mendoza Duran. Es imposible como cristiano no compartir el sueño de este presidente chileno don Salvador Allende, de tendencia marxista. Un cristiano no se puede  a opener a que las personas con menos recursos económicos tengan acceso a la educación y a la salud pública.

Al decir socialismo el primer pensamiento que aflorece es el de una visión no religiosa de la vida, se puede hasta decir que el socialismo a menudo crítica a la religión. Que los socialistas son ateos. Pero no es tan así. Tenemos el Socialismo Religioso, termino que describe un socialismo que si se puede combinar con los valores religiosos. El socialismo tiene varios conceptos sobre la sociedad que si son compatibles con los principios cristianos. En el Socialismo Religioso encontramos al Socialismo Cristiano que es un término usado por gente de izquierda cristiana, se denominan socialistas y a la vez cristianos y consideran que estos dos conceptos marchan de la mano. La idea principal del Socialismo Cristiano es de construir el socialismo desde una base cristiana. Teniendo como argumento el Igualitarismo, sístema social que defiende y proclama una igualdad social.

La Teología de la liberación es una corriente teológica cristiana, principalmente católica,  que surge en la década de 1960 en “América Nuestra” después del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín en Colombia en 1968. Como resultado de las injusticias sociales y de las sangrientas dictaduras militares. La intención es  dar participación activa a la justicia a los pobres y liberar a los oprimidos. La Teología de la Liberación se ha hecho famosa por su inclinación marxista, también conocida como el “Cristianismo de Izquierda”.
La Teología de la Liberación tiene como prioridad la problematica que los cristianos de “Nuestra América” se plantean como poder ser cristiano en una América oprimida.
Cabe destacar que Francisco de Miranda utiliza el término “América” para designar al continente en su totalidad, con lo cual parece subrayar la posibilidad de ver muy pronto reinar la libertad sobre la totalidad territorial del continente – América – constituida por dos países libres: los Estados Unidos y Colombia, comprendiendo esta última desde el Mississipi hasta la Patagonia (Bohórquez, Francisco de Miranda, p. 186). En el diario de viaje que Miranda lleva durante su recorrido por los Estados Unidos, la expresión “Nuestra América” se opone siempre a “esta América” o “aquella América” estas últimas expresiones haciendo alusión a los Estados Unidos. Francisco de Miranda recurre al posesivo”nuestra” para evitar la ambiguedad al hablar de la otra América. Por el contrario, después de su llegada a Europa, el término “americano” o “América” será empleado bien sea para designar a la totalidad del continente o para hacer alusión a la América meridional, en tanto que América septentrional será llamada generalmente “Norte América” o “América del Norte”, y sus nacional “Norte-americanos” (Bohórquez, Francisco de Miranda, p.201). Aunque lo correcto sería “estadounidense”. El termino de angloamerica lo usa don Francisco de Miranda para referirse a las colonias inglesas en el Norte América (Bohórquez, Francisco de Miranda, p. 112).

Nicolás Palacio en el año 1907, ubicado en un hotel próximo a la plaza de Iquique, presencia la trágica matanza de centenares de trabajadores salitreros en la Escuela de Santa María, hecho el cual condenó con todas sus fuerzas. Este penoso epísodio de la historia chilena conocido como La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique fue una masacre de obreros cometido en Chile el 21 de diciembre de 1907. Tuvieron la osadía de pedíar un sueldo y una vida con respecto, estaban cansado que se les violaran su derechos. Era tan así que no recibían sueldo por su trabajo. Como cristiano tenemos la obligación de seguir el ejemplo de Jesús, de estar al lado del más necesitado y oponerlos a toda injusticia.

Es interesante mencionar, aunque sea de paso, la dura crítica que José Victorino Lastarrria hace a la sociedad chilena de la época, porque en cierto sentido es un intento por describir la identidad real chilena de una manera que contrasta con la autoimagen de la elite. Su análisis sostiene que la envidia es la primera virtud chilena. A todo el que le va bien sus amigos tratan de desprestigiarlo privadamente, aunque en definitiva públicamente se respete su talento (Lastarria, El manuscrito del diablo). Cuando se trata de conseguir ventajas personales esa envidia se transforma en egoísmo: se trata de obtener ganancias, sin importar el modo de obtenerlas (Larraín, Identidad chilena, p. 88). La sociedad chilena está llena de pequeñas rencillas y enemistades entre grupos y familias que desarrollan una lucha sorda con las armas de la calumnia y el chisme: “el chisme está allí en el carácter nacional o mejor dicho, en la naturaleza orgánica del chileno: los niños se cambian chismes con inocencia. Las mujeres por distracción, los hombres por negocio, los políticos por convinenecia, los comerciantes por ganacias, los beatos por religiosidad” (Grez, La “cuestion social” en Chile, ideas y debates precursores, 1804-1902, p. 105).

Sobre la sociedad en Chile, dice, es “eminentemente monacal” (Lastarria, El manuscrito del diablo). Los miembros de la elite son retrógados, hipócritas, hombres de orden que le tienen horror a las reformas. Ellos, la gente “decente”, no puede regenerarse y están destinados a ser reemplazados por los “no decentes” que no tienen título más que su trabajo personal (Grez, La “cuestion social” en Chile, ideas y debates precursores, 1804-1902, p. 108). La sociedad chilena ido perdiendo su valóres morales dónde lo único que importa es el consumismo. Las personas estan preocupada de comprar el último modelo de automóvil o del celular. Se ha ido perdiendo el respeto por sus vecinos o hacia su prójimo. Tancredo Pinochet nos describe un país donde los chilenos “nos hallamos en nuestra propia casa pospuestos a los intereses extranjeros lo que se prueba por la cesión de territorios a los países limítrofes, por la entrega de tierras fiscales a extranjeros que prácticamente constituyen provincias foráneas dentro del país” (Pinochet, La conquista de Chile en el siglo XX, p. 66).

Osvaldo Lira lamenta la traición de la mayor parte de los sectores dirigentes en Hispanoamérica, “que lejos de mantenerse sanamente irreducibles… a las influencias extranjeras, se han dejado seducir por ellas, relegando al olvido e incluso, en muchos casos, regegando de los mismos valores que los habían engendrado a la existencia histórica” (Lira, Hispanidad y Mestizaje, p. 55).

El fundador del Partido Comunista de Chile Luis Emilio Recabarren manifiesta que la clase obrera no ha evolucionado moralmente ni materialmente desde 1810 por causa de su pobreza, pero que la clase burguesa si ha logrado ventajas económicas pero ha estancado en el aspecto moral, siendo estos los factores sociales de la crisis en 1910. Recabarren agrega que las clases pobres no entienden la importancia de la democracia pero que la burguesía, a pesar de ser ilustrada, pervierte el sistema con su mala costumbre de  cohecho electoral. Según Luis Emilo Recabarren el desequilibrio económico de las clases bajas y medias son los factores que ha producido una recesión en Chile pero sobre todo se ha producido una crisis moral por causa del desarrollo del capitalismo en la sociedad chilena (Recabarren, Ricos y Pobres en obras Escogidas). El pensamiento socialista en Chile se remonta a mediados del siglo XIX, cuando Francisco Bilbao Barquín y Santiago Arcos Arlegui levantaron el discurso de la igualdad en la sociedad chilena. (Larraín, Identidad Chilena).

Durante su estadía en Chile el anglosajón de Estados Unidos con raíces alemanas André Gunder Franck crea la primera teoría de la dependencia. Esta teoría causa una impresión mundial en el espectro intelectual debido que rechaza y cuestiona que el capitalismo sería una manera de producción que tuviera la capacidad de poder impulsar el desarrollo en todos los lugares. Además que afirma que el capitalismo es el culpable del subdesarrollo de “Nuestra América”. Esto se produce a través del mecanismo del mercado internacional debido que el capitalismo como sistema mundial en donde los centros metropolitanos expropian los excedentes económicos de los países satélites teniendo como resultado el desarrollo de los centros metropolitanos a costa de los países satélites. Las naciones de “Nuestra América” son países subdesarrollados ya que están sometidos y son dependiente dentro del sistema capitalista. El desarrollo para estos países satélites se lograría con quiebre con el sistema capitalista” por medio de una revolución socialista” (Larraín, Identidad Chilena, pp. 119).

Una sociedad donde la prioridad es la lucha individual por la supervivencia jamás puede ser una sociedad socialista y menos cristiana. El socialismo intenta de alcanzar un nivel crítico de producción por el que esta disputa individual desaparece donde el valor moral radica en la unidad del ser humano y la preocupación de su prójimo, un valor que se comparte con los cristianos. El deber de un cristiano es preocuparse de su prójimo. Ahora para lograr ese nivel de progreso requiere de una planificación democrática de la economía librando la producción de los límites de la propiedad privada y del Estado nacional para poder lograr la planificación de la economía del país. Algo similar como vivían los primeros cristianos, ya que ellos vivían en comunidades con entradas y gastos comunes. Podemos hacer una relación con el socialismo que defiende la propiedad colectiva porque es una forma de propiedad que permite a la humanidad llegar a un estado social superior a diferencia del capitalismo que predica el egoísmo y el individualismo.

Según Lahera “la derecha no ama siquiera a quienes le conviene” (Lahera, Chile como despierta, p. 17). Una sociedad capitalista trae mucha más lacras que ventajas, como ejemplo podemos nombrar algunas, hambre, guerras, prostitución, mafia, desempleo masivo. La capacidad productiva es para que una minoría gane millones y lleve una vida a todo lujo y adquiriendo sus riquezas a costa de la sobre explotación de personas obreras y de las desempleadas. Esta es la lógica del máximo beneficio. Mientras que una sociedad de economía planificada tiene su principal meta en satisfacer las necesidades básicas de la sociedad y de sus habitantes y como principal meta elevar la calidad de vida de las personas, la reducción inmediata de las horas de trabajo y el trabajo en condiciones dignas para todo el mundo. Según la teoría marxista, todos los medios de producción estarían en manos de los obreros.

La planificación tendría como criterio, un objetivo, el incrementar la calidad de vida del ser humano, teniendo como prioridad las necesidades básicas y siguiendo por las nuevas necesidades como el acceso a la cultura, a la educación. Para asegurar la efectividad de la economía planificada se requiere dos elementos, el control y la participación democrática de todos integrantes que participan en la gestión ys u participación en la toma de decisiones. En una sociedad capitalista lo que tiene prioridad es el beneficio indiviual e inmediato mientras que en una economía socialista tiene sus raíces en la democracia obrera, es decir cualquier avance en el campo técnico por nombrar alguno significa una mejoría de la calidad de vida para el trabajador.

En la decada del 50, Naciones Unidas crea un organismo internacional, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que estaba bajo el mando del economista argentino Raúl Prebisch, con sede regional en Santiago de Chile. A Raúl Prebisch se le considera el fundador y principal exponente de la escuela económica llamada “estructuralismo latinoamericano”. Su tesis “Teoría de la Dependencia” trataba el tema del sistema mundial dividido entre centro y periferia. Los países centrales industrializados fueron favorecidos. Esto en la práctica quiere decir que los países especializados en la producción de productos industriales tienen un crecimiento mayor que los especializados en la producción de materias primas, lo cual seria la causa de la diferencia entre las economías centrales y las periféricas y además el móvil del porque esa constante crecimiento de la diferencia que los separa. Debido a esto CEPAL promueve el ideal de que hay que modernizar las sociedades los países de “Nuestra América”. Que cambien su papel de una economía de materias primas a una economía industrial. Esta sería la única forma de dejar la subordinación de la demanda externa por materias primas y remplazarlas por una demanda interna. “La iniciativa económica y política para modernizar e industrializar debía estar principalmente en las manos del estado”  fortaliciendo la “intración regional”(Larraín, Identidad Chilena, pp.116-117).

“Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres ese momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. (Extracto del último discurso del Presidente de Chile don Salvador Allende, el 11 de Septiembre de 1973, desde el Palacio de la Moneda, transmitido por la emisora Radio Magallanes).

“Para nosotros la revolución no es destruir, es construir: no implica demoler sino edificar” (Salvador Allende en 1971).

El capitalismo es la  injusticia secular e institucionalizada que somete a millones y millones de personas a inhumana pobreza. El sistema económico del capitalismo representa lo que tenemos ahora, mientras que el socialismo es sin embargo lo que elegimos para hacer. La producción y la sociedad se organiza en torno a las necesidades de los trabajadores y la abolación de la sociedad de clases. El Presidente chileno don Salvador Allende decía que:  “Para nosotros la revolución no es destruir, es construir: no implica demoler sino edificar”.

Un muchacho rico le pregunta a Jesús que tenía que hacer para ganar la vida eterna. En ese instante Jesús le responde: “comparte tus bienes con los pobres y entonces sígueme” (Mc 10, 21). Hablar de los pobres es hablar de Cristo, amar a Dios y al prójimo.Convertirme a Cristo significa hacerme hermano con el pobre. Ambrosio de Milán no dice que: “Dios ordenó que todas las cosas fueran producidas, de modo que hubiera comida en común para todos, y que la tierra fuese la heredad común de todos. Por tanto, la naturaleza ha producido un derecho común a todos; pero la avaricia lo ha vuelto el derecho de unos pocos”.

Estamos en una sociedad que nos manípula y dejamos de ser personas pensantes, repetimos lo que leemos en los diarios, lo que escuchamos en la televisión o en la radio. ¿Pero análizamos quién está detrás de tal medio? ¿Hay algún interés económico? ¿La historía que nos cuentan, fué realmente así? No olvidemos que la historia la cuenta los vencedores, no siempre podemos escuchar la versión de los vencidos.

El capitalismo ha sido la causa de varias guerras y golpes de estados, en Irán se derrocara a Mossadegh, por el solo hecho de intentar nacionalizar el petróleo, en su lugar se puso a el sha Reza Palhevi y su famosa guardia nacional Savak que defendían los previlegios de las compañías de petróleo. En Chile el capitalismo asesina al Presidente Salvador Allende, demócraticmente elegido, nacionalizó el cobre, en su lugar se puso al sangriento asesino Augusto Pinochet y sus secuaces. La República Dominicana, Granada, Vietnam, Irak, etc..

Una vez tras de otra, el capitalismo ha destituido líderes populares que deseaban que las riquezas de su tierra fueran repartidas entre el pueblo que las generó. Los reemplazan por tiranos asesinos que venderían a su propio pueblo para que, mediante el pago de abultadas propinas para engordar sus cuentas particulares, las riquezas de su propia tierra pudiera ser.

Como cristianos no podemos estar ajeno de los acontecimientos sociales, estar ajeno a las injusticias sociales y menos ignorarlas. Es más me atrevo afirmar que es imposible tener una abstención política. No estoy diciendo que el creyente cristiano deba pertenecer a un partido político pero sí que por el puro hecho de ser cristiano y creer en Jesús tiene que tener una opinión sobre las injusticias que asotan a la sociedad y defender los derechos del indefenso, y apoyar los cambios encontra estas injusticias, se debe prácticar el amor al prójimo y la solidaridad.

El cristianismo trata de mejorar al individuo y de esta forma a la sociedad en la cual vive. Por eso mismo tiene un compromiso social, no puede estar ajeno a las injusticias que existen en la sociedad y  despreocuparse por el desamparado. Como buenos creyentes en Jesús debemos defender los derechos humanos, la democracia, las relaciones solidarias con los movimientos sociales, el derecho una vida digna en la sociedad incluyendo el derecho a un trabajo digno, defender el acceso a una educación y servico de salud gratuito a y oponerlos a cualquier forma de explotación y opresión.

Nuestra fe en Jesús y su iglesia hace que el hombre construya su propio destino y este será tanto más promosorio, mientras mayor sea la calidad de aquél. Por eso me atrevo afirmar que la religión cristiana no puede estar ajena a la construcción del futuro del ser humano. El cristiano debe reunir ciertas cualidades especiales y la iglesia debe prepararno y educarnos de acuerdo con las ideas que Jesús le traspasó a los apostoles, ya que la idea es que el cristiano pueda ejercer en la sociedad o en medio ambiente que se desenvuelve o participar aportando los valores, por eso mismo un cristiano debe luchar por una sociedad inspirada en los valores como, Justicia/Igualdad, Equidad, Solidaridad, Unidad, Sacrificio, las mayúsculas de cada palabra coincide con el nombre de Jesús en castellano y Iesus en latín.

El profesor de Filosofía de la Universidad de Turín, Norberto Bobbio, aborda el tema de la igualdad desde el punto de vista político donde la izquierda “da mayor importancia en su conducta moral y  en su iniciativa política a lo que convierte a los hombres en iguales y reducir los factores de desigualdad” mientras que los de derecha “estan convencido de que las desigualdades son un dato ineliminable, y que al fin ni siquiera deben desear su eliminación”

(Roberto Bobbio, Derecha e Izquierda, p. 15). Como cristianos debemos luchar en contra las injusticias sociales y apoyar las reformas sociales que defienden al más necesitado. No podemos permitir que la salud, la educación que es un derecho pase hacer un negocio y que escrupulosos ganen dinero a costa de la desgracia de otros. Que transnacionales aumenten sus ganancias utilizando mano de obra infantil. Según Norberto Bobbio:”Normalmente el sello de los partidos de izquierda es que se basan en el igualitarismo. Se fundamenta en que las desigualdades son sociales y por eso mismo son eliminables. Mientras que el de derecha predica que son naturales y por tal ineliminables” (Roberto Bobbio. Derecha e Izquierda, p.16). Más que desigualdades, yo las llamaría injusticias sociales. Para mi forma de pensar hay diferencia entre lo que es desiguildad e injusticia. Nosotros los seres humanos no somos iguales tenemos distintas aptitudes y no lo veo como algo negativo al contrario, como complemento y sería una de las causas de porque algunos tienen éxito y otros fracasan. Sería una utopía de que todos tuvieran las mismas virtudes. No somos iguales pero debemos tener la misma oportunidad en la sociedad. El derecho a una buena educación y salud pública, tener un trabajo remunerado, que me de la posibilidad de llevar una vida digna a mí y a mi familia.

Luis de Sebastian, catedrático de ESADE, Universidad Ramon Llull y miembro del área social de Cristianisme i Justícia,  describe de esta forma el capitalismo en su artículo de La Pobreza en  Estados Unidos “El capitalismo esta en ruta hacia nuevas costas de individualismo y egoísmo, donde la solidaridad deja de ser un valor personal y social”. Tambien agrega la siguiente descripción  “El lucro, el enriquecimiento personal, la vida llena de placeres y diversiones, los éxitos personales se convierten cada vez más en la razón de vivir de la mayoría de los ciudadanos. Es tan dura la lucha que no queda tiempo para los demás, para las causas comunes; para los bienes comunes, cuanto menos para los pobres”.

El sistema capitalista corrumpe al hombre y a la sociedad. Los valores morales y ético desaparecen, lo único que importa es ganar dinero, muchas veces aprovechandose de las desgracias de los demás, ganar dinero sin escrúpulos. Un sistema donde los triunfadores son pocos y la mayoría perdedores y utilisados. Derrocando gobiernos demócraticos, asesinando gente, por solo hecho de querer defender lo que es nuestro, nuestras riquezas, riquezas naturales que pertenecen a todos los habitantes del país.

Según Norberto Bobbio: “El capitalismo individualista entra en crisis por dos razones principales: por su orgánica incapacidad de evitar las crisis económicas y por su insensibilidad frente a las exigencias de las clases sometidas, sin protección alguna”. Agrega que: “Para eleminar estos dos defectos estructurales del capitalismo individualista, la cultura occidental no ha encontrado otra solucción que recurrir a la intervención del estado, al que se demanda el mantenimiento del equilibrio económico general y la persecución a fines de justicia social

(Norberto Bobbio. Diccionario de PolíticaLa Política del Estado de Bienestar, capítulo IV, p. 7).

Si el cristiano se dice ser amante de la humanidad y del progreso es dificil que pueda defiender y avalar el capitalismo, un sistema que se caracteriza por la explotación humana, condiciones de trabajo inaceptables, con un horario laboral entre 14-16 horas diarias, explotación infantil, insalubridad y peligrosidad en las minas como en las fábricas. El capitalismo profesa el indivualismo, el egoismo, darle más al que tiene y quitarle lo poco que tiene al pobre. Totalmente inconsecuente con los principios del cristianismo y la forma de vivir de Jesús y los primeros cristianos.

Naturalmente todos queremos ganar dinero, y no veo nada de malo en eso, el punto importante es como se hacen las ganancias y acosta de quién. Lo esencial es que las ganacias no sean a través del aprovechamiento, la explotación del ser humano, que se respete los derechos del trabajador, que se reparta con equidad. Mi intención no es atacar al empresario o al ciudadano que tiene su pequeña empresa pero si dejar en claro que las injusticias sociales nacen del sistema capitalista, un sistema que es gobernado por las transnacionales, que por defender sus ganancias producen golpes de estados, guerras, matanzas, explotan a niños, o creen ustedes que la invasión de Irak se produjo porque los gerentes de las transnacionales estaba preocupado del campesino Abdulla, que no tenía derecho a expresar su opinión política, o sera el interés de las empresas por los pozos de petroleo de Irak y que la causa del golpe de estado en Chile producido por la CIA era proteger según ellos el derecho expresión política del huaso chileno y no las minas chilenas de cobre.

Puesto que la gente rica, protegida por sus propios recursos, necesita menos de la tutela pública, la clase humilde, por el contrario, carente de todo recurso, se confía principalmente al patrocinio de Estado. A los gobernantes de la nación compete la defensa de la comunidad y de sus miembros, pero en la protección de esos derechos de los particulares deberá sobre todo velarse por los débiles y los necesitados.

Los que abundan en riqueza soportan fácilmente la situación impuesta por leyes necesarias de la economía. Los pobres deben confiarse exclusivamente a la caridad. A veces la caridad debe encubrir una injusticia, no sólo tolerada, sino incluso sancionada a veces por los legisladores.

Necesitamos políticos que puedan proponer e implementar soluciones. Esto también significa asumir la responsabilidad de cambiar nuestra sociedad.

Referencias

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Bobbio, Norberto. Derecha e izquierda: razones y significados de una distanción política. [traducción: Alessandra Picone]. Madrid: Taurus. 1996.

Bobbio, Norberto. Diccionario de PolíticaLa Política del Estado de Bienestar.

Bohórquez Morán, Carmen. Francisco de Miranda. (3:a  ed. en español). Caracas: Fundación Editorial el perro y la rana, 2006.

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Grez, Sergio. La cuestion social en Chile, ideas y debates precursores, 1804-1902. Santiago de Chile: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.

Lahera, Eugenio. Chile como despierta. Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2004.

Lastarria, José Victorino. El manuscrito del diablo, 1849.

Larraín, Jorge. Identidad Chilena. Santiago de Chile: LOM ediciones, 2001.

Lira, Osvaldo. Hispanidad y Mestizaje. Santiago de Chile: Editorial Covadonga. 1985

Recabarren, Luis Emilio. Ricos y Pobres en obras Escogidas. Santiago de Chile: Editorial Recabarren, 1965.

Pinochet, Tancredo. La conquista de Chile en el siglo XX. Santiago de Chile: Litografía y Encuadernación La Ilustración. 1909.

Fuente: elperiscopio.cl

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